El desafío para dar cumplimiento efectivo al derecho a la convivencia familiar de todos los niños y niñas guatemaltecos, es muy grande. Enormes dificultades, sociales y políticas son obstáculo para el desarrollo de la niñez: el presidente acaba de decretar el “estado de calamidad” debido a, entre otras críticas cuestiones, la alta desnutrición infantil. Además de los aspectos mencionados en la nota Editorial de este Boletín. En ese contexto, un grupo de familias reunidas por el programa del gobierno “Familias Sustitutas” de la Secretaría de Bienestar Social coordinado por Víctor Reyes, logra acoger a algunos de los pequeños privados del cuidado familiar. Queremos presentarle a la familia Estupiñán- López, mamá acogedora Claudia, papá acogedor Venicio y el hijo de ambos Diego. Ellos alojan amorosamente a la niña Sandra Marina en tanto se evalúa judicialmente su situación definitiva: incorporación a su familia de origen o integración en familia adoptiva. La familia ha abierto sus puertas y se ha mostrado complacida en compartir su experiencia en éste Boletín.
Tuvimos la oportunidad de conocer a la familia acompañada de la trabajadora social Marta Pixtún (en la foto abajo, con la niña en brazos) y la profesional de Unicef Dora Alicia Muñoz, quien sostiene la cooperación técnica al programa. En vísperas de la fecha patria guatemalteca, toda la familia estaba reunida en casa. La niña es muy simpática, se la ve saludable luego de haber iniciado su historia en desventaja: fue entregada por el juzgado a la familia para ser cuidada, ya que estaba “sola” en el hospital y sus condiciones de salud eran críticas. Claudia se sitúa desde su rol temporal, se siente importante en la vida de esta pequeña y es consciente de haber participado en dar la oportunidad de que esta niña cuente con una base segura para poder así tener un futuro mejor. Venicio, de profesión bombero, es quien tuvo la iniciativa de responder a la convocatoria de familias del programa gubernamental. Diego actúa como un hermano mayor: protege y ofrece nuevos juegos acompañando a Sandrita a descubrir el mundo que la rodea. Todos expresan como una bendición la llegada de la niña, y anticipan lo difícil que será el momento de la despedida. Sin embargo, la convicción de ser “familia sustituta” les permite transmitir de manera firme lo que consideran su misión: dar oportunidad de familia y ser “el puente” para que esta niña pueda crecer sana, fuerte, sensible, comunicativa. Se reconoce en la familia un muy buen trabajo de preparación y acompañamiento profesional del equipo.
Nos han expresado que se requieren más familias acogedoras, aplicando los criterios de temporalidad en la función, ofreciendo oportunidades de vivir en familia en tanto las instituciones deciden las soluciones definitivas para todos los niños y niñas guatemaltecos privados de cuidado parental. Mostrar sus expresivos rostros, nos ahorra palabras descriptivas de los vínculos establecidos en ésta familia de acogimiento con la niña y de esta con la profesional responsable del seguimiento.